Estaba viendo en las noticias los miles de niños que asisten a las escuelas de fútbol y que bajo la mirada de “cazatalentos” aspiran a un puesto en las escuelas propias de los equipos profesionales, para así llegar a convertirse en una estrella del deporte nacional.
Estos niños, en términos generales, cuentan con el apoyo de sus padres y además de la comunidad que los rodean. No sólo eso, sino que cuentan con el apoyo de la mayor parte de la sociedad, que está de acuerdo con que la rigurosidad y disciplina del deporte los ayuda a tener un mejor nivel de vida en cuanto a salud e influencias, desarrollando virtudes como la perseverancia y la constancia. (No pensemos en las excepciones, que sabemos las hay).
Para que estos niños realmente se conviertan en deportistas profesionales, con expectativas reales de que esto les entregue un sustento (en el caso de Alexis, un poco más que sustento, ¿verdad?), deberían dejar el colegio/liceo/escuela. Este es un punto de giro para cualquier vida cotidiana de una familia normal, no solamente por el tema de la educación. Pues porque para que el niño se dedique completamente a esto, la mamá o el papá se convierten en esclavos del fútbol o tenis, o piano, o violín, o xxxx que elija el niño: ir a dejar, ir a buscar, alimentar, comprar, viajar, ir a los partidos, ir a los entrenamientos, apoyo físico, apoyo sicológico, pagar kinesiólogos, pagar equipo e indumentaria…. etc., etc., etc. Además de esto, hay que apoyarlo en los estudios para que así rinda exámenes libres (homeschooling – discúlpenme la siutiquería).