Abuso sexual infantil (segunda parte)

Por Amal desde Chile 

En mi entrada anterior sobre abuso sexual infantil, me encontré con un tema bastante duro y conmovedor. Consecuencia de esto, decidí dedicar una entrada al abuso sexual infantil familiar.

La familia hay que entenderla en sentido amplio, las parejas de hecho tanto como las que han contraído matrimonio, los hogares formados por madres y/o padres solteros, abuelos que crían a sus nietos, o parejas homosexuales que pese a no estar amparadas en nuestro derecho, pueden darse en situaciones fácticas.

Este núcleo tan esencial, es donde nuestros niños, niñas y adolescentes van a formarse como personas. Quienes estén a cargo de su educación les transmitirán valores, creencias religiosas, ideologías que si bien puede que no determinen su carácter, sin duda serán los pilares para el resto de sus días.

Pero... ¿Qué ocurre cuando uno de nuestros niños, niñas y adolescentes son abusados por un familiar? Sé que de solo leerlo da escalofríos, rabia e impotencia de que el lugar más seguro para ellos sea vulnerado.




Fases del proceso familiar del incesto
  1. Sistema familiar en equilibrio: seducción, interacción sexual abusiva, el secreto.
  2. Crisis familiar: divulgación y represión.
Fase de la seducción

En este caso el abusador por ejemplo, el padre, el abuelo o un tío manipula la confianza que el niño o niña tiene hacia él, incitándolo a participar en en actos sexuales abusivos, disfrazándolos como "juegos" o como un "comportamiento normal". Comienza una manipulación psicológica, con frases tales como "eres mi niño o niña preferida", "es un juego solo de nosotros".

El abusador en esta fase toma las precauciones para elegir el lugar y el momento para cometer el abuso.

Fase de interacción sexual abusiva

En esta fase, el abusador comienza a desarrollar conductas dirigidas a cometer el abuso sexual. Lo más usual y frecuente son las miradas a los niños y niñas cuando se encuentran desnudos, por ejemplo cuando están tomando un baño. Acto seguido, proceden a tocamientos de las zonas erógenas de los niños, obligándolos a realizar actos masturbatorios en su presencia. El abusador procede a realizar felaciones a sus víctimas y a introducir sus dedos en los orificios anales y vaginales.

Fase del secreto

Esta fase comienza casi al mismo tiempo que la anterior, el abusador impone la ley del silencio a su víctima mediante amenazas o manipulación.

Convence a los niños y niñas, de que existe un peligro para él, ella y su familia si conversa con alguien lo ocurrido. Las amenazas incluso van dirigidas a su grupo familiar, tales como: "Si le cuentas a alguien lo que está pasando, voy a matar a tu mamá", "tienes que quedarte en silencio o tu papá se va a ir a la cárcel y nunca más lo vas a poder ver", "mejor que nadie sepa lo que hacemos, o si no le voy a pegar a tu hermano".

Con sus comentarios busca también la culpabilidad de los niños y niñas, o convence de que si habla con alguien se van a reír de él o de ella. Lo que está pasando es su responsabilidad, así que lo van mandar preso por su conducta.

De esta manera se asegura que el pequeño o pequeña, no vea salida ni posibilidad de pedir ayuda sin ser perjudicado; finalmente termina aceptando la situación como algo normal.


Fase de la divulgación

La primera forma de divulgación de abuso sexual se descubre por accidente, un tercero se percata de la situación ya sea porque presencia el hecho abusivo, o aparecen signos notorios como la niña que queda embarazada de su victimario, hay heridas en las zonas genitales y finalmente aparecen signos de enfermedades de transmisión sexual.

La segunda forma de divulgación nace en el dolor de la víctima por los actos del abusador, sobre todo en el caso de la penetración vaginal o anal.

Se genera una crisis al interior de la familia, acompañados de un gran sentimiento de culpas y de reproches entre ellos. Se debe recurrir de inmediato a denunciar este hecho al Ministerio Público y buscar apoyo terapéutico para toda la familia.

Fase de la represión

Lamentablemente, en estas situaciones los padres sumidos por el dolor no saben que hacer, algunos llegan a pensar que es un invento del niño. Sin embargo, es muy poco probable que esta situación provenga de la imaginación del niño o niña, usualmente se trata de "tapar" la situación haciendo como que nada ha pasado. 

Es tan confuso el incidente para la víctima que incluso una vez que han intervenidos los jueces, médicos y se han realizado peritajes psicológicos, se puede generar la retractación del hecho por parte del niño o niña, o bien deriva en relatos incoherentes o confusos.

En esta fase, hay que tener mucho cuidado dado que el ambiente de tristeza, rabia y preocupación hace que el núcleo familiar se rompa o entre en crisis.

En mi opinión, siento que en estos casos se generan muchos reproches y provocan sentimientos de culpa entre los integrantes del grupo familiar. Hoy en día, ambos padres trabajan por la necesidad de mantener un nivel económico holgado, esto conduce a que muchas veces se delegue el cuidado de los hijos en familiares, o en jardines infantiles de jornada completa.

El miedo al reproche social, a que sean llamados "malos padres" por no haber sido cuidadosos con sus hijos es muy fuerte de sobrellevar. La impotencia de saber que han abusado de tu hijo o tu hija, darse cuenta de que los  han marcado de por vida, lleva a preguntarse si es correcto o no denunciar este tipo de hechos.

A nadie le gusta revelar su intimidad familiar, menos en los tribunales de justicia y frente a los medios de comunicación. Sin embargo, creo firmemente que estos hechos deben ser denunciados para que de esta manera, los abusadores sean sancionados por la comisión de estos delitos.

Una forma de prevención para que estos hechos no ocurran en sus hijos, es hablarle de sus zonas erógenas (su pene, su vagina) solamente ellos pueden tocarlos, cuando los papas los llevan al baño y que nadie más puede hacer eso. Hay que entregarle confianza y seguridad a los niños, enseñarles a discernir de que su cuerpo no puede ser tocado por nadie.

A su vez, explicarles que nada malo le pasará a la mamá o al papá; que si alguien les dice que van a sufrir un daño si ellos no realizan una determinada conducta, están equivocados. Hay que inculcarles que no tienen que tener secretos con los papás, que siempre les deben decir la verdad y todo lo que les pase en el colegio o en la casa. Una relación sólida con sus padres, donde se le entrega seguridad y confianza a los niños y niñas puede ser clave frente a este tipo de hechos.

Para finalizar, les dejo un folleto informativo del Ministerio Público con los pasos a seguir frente a estos hechos.



CONVERSATION

2 ya son Blogger@s:

  1. Uff! Esto es una realidad y duele saber sobre ella. Nos sentimos impotentes...como educadora, he realizado practicas o trabajado en liceos de situación vulnerable donde me he encontrado con cada caso, es difícil sobretodo cuando el niño quiere que lo ayuden y el padre no.

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  2. Es muy difícil para los padres tratar un tema así, la mayoría debido al dolor que les causa esta situación no saben muy bien como actuar.

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