¡Atención!
He intervenido este sitio web con el fin de manifestarme en contra de la
revolución femenina que se vive actualmente. Este blog es signo irrefutable de
esta mal entendida nueva participación de la mujer en el mundo de hoy. Una
mujer que pretende despreciar los éxitos alcanzados por el género masculino,
durante tantas décadas.
Una
mujer que traspasó el límite de su libertad, delimitada por su presencia y
dedicación a su familia, tanto a su pareja como a sus eventuales descendientes.
Todo este núcleo familiar que ha sido el pilar de la sociedad patriarcal con la
que, acéptenlo o no, convivimos a diario.
Es
que todo comenzó un par de años antes que se produjera un fenómeno que vendría
a desequilibrar la balanza: mujeres en las primeras magistraturas en sus
países. Ocurrió con Angela Merkel como canciller de Alemania, y más tarde en
Latinoamérica, con Michelle Bachelet asumiendo como Presidente en Chile. Luego vino la esposa de Néstor Kirschner en la República Argentina,
Cristina Fernández. Con estos ejemplos las mujeres -no sólo en estas latitudes
sino que en gran parte del mundo- han creído que tienen derecho a sublevarse
ante la hegemonía masculina.
¡Pero basta ya! Se acabó el libertinaje, así con todas sus
letras. Sí, señoras y señoritas. Se terminó la mujer que quiere sentirse igual
e incluso superior a un hombre. Culminó el tiempo en que privilegiaban su
trabajo y salir con sus amigas en desmedro de sus seres queridos. Ya no más,
porque no lo digo sólo yo. El mundo está cansado de encontrarse con mujeres
taxistas, mujeres emprendedoras, mujeres que no saben freír un huevo, mujeres
que -en definitiva- se han alejado y olvidado del rol que les corresponde y que
siempre les ha correspondido.
La
verdad hablar de estos anhelos realmente me parece irrisorio. Lo peor es que
tal como ustedes, hembras, critican el machismo instaurado por el propio género
femenino, ahora intenten boicotearlo desde todo punto de vista. Es atentar
contra la naturaleza, contra los carriles paralelos por los que ruedan ambos
sexos.
Por
sus utópicos deseos, sus hijos han sido puestos en un segundo, tercer o quizás
más atrás. Y si no los tienen, de seguro que más de alguna de las personas que
las rodean se han visto afectadas por sus acciones ilusas y soberbias.
Por
ello, como orgulloso integrante del género masculino, manifiesto mi total
repudio, primero que todo, a este portal en el que colaboran sólo personas del
sexo débil. Con este conjunto de posteos qué quieren demostrar, me pregunto: ¿Qué
unidas jamás serán vencidas? En realidad lo único que han logrado es
desvirtuar con su arrogancia, un mundo dominado por el género del cual fueron
creadas, según dicen unos libros muy antiguos.
Así
que, prepárense porque este es sólo el puntapié inicial de estas
intervenciones, las que no sólo se limitarán a Internet. No, porque queremos
que nuestros propósitos no sean sólo un tópico más que circule vía redes
sociales. Queremos que esto cobre los ribetes correspondientes, que el género
masculino retome el control del mundo y deje ese lado sentimental y expresivo que
en el último tiempo se ha expandido cual epidemia.
Bienvenidas
al nuevo... ¡BeBloggerO!