Letras de... rabia

A veces escribo desde la rabia.


Lo hago sin compañía, sin amor y sin miedo, sin orden alguno. Incluso, sin motivo. Porque estoy consciente de que no tiene caso, de que me tragaré cada palabra más tarde y ese platillo me dejara la garganta destrozada y el paladar un poco más dañado. Pero no intento evitarlo solo porque carezca de sentido. La rabia es poderosa y es tan mía como cualquier otra emoción, sentimiento o idea que se forma en ese saloncillo indescriptible donde la mente y el alma se toman un café.


No me la guardaría aunque pudiera, porque no quiero que mi memoria sea una bodega de venenos y cuchillos con filo, pero sin propósito. Ya bastante basura llevo dentro como para guardar también cada certeza de que la única solución es la más cruel.

Escribo desde la rabia porque esa sensación no es mía y no le pertenezco a ella. Ese sabor terrible es el guiso de otros que, de alguna, manera me tengo que tragar. Lo haré de un modo u otro, ya sea con palabras o con actos. Y aunque las palabras son trascendentales y no deberían desperdiciarse, al final son los actos los que más daño le hacen al estómago.

Así que venga, rabia, permíteme contarte y acumular más páginas; ya me servirán para avivar las llamas un día que haga frío.



CONVERSATION

2 ya son Blogger@s:

  1. Yo también me he sentido así, rabiosa, a punto de explotar o matar a alguien y es tan ajeno a mi que pienso que soy otra :)

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  2. Las palabras exorcizan, así que lo mejor es tirarlo para fuera!
    Es tan sano!!!
    Sino envenena!

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