Zoolander 2 – No, no es TAN mala

Desde su estreno en Estados Unidos, Zoolander 2 ha recibido las peores evaluaciones de la crítica. Rotten Tomatoes le concedió un devastador 23% y David Sims sugirió en su reseña para The Atlantic que lo mejor sería “olvidar que esta película alguna vez existió”. Pero, ¿es realmente tan mala Zoolander 2? La respuesta simple es sí, es una mala secuela que busca conseguir risas con los chistes añejos de la original más uno que otro estereotipo ofensivo de nuestra época. La película abusa de los cameos, de las referencias culturales – Justin Bieber se saca una selfie y la sube a Instagram antes de morir asesinado – y hace mofa de las minorías sexuales. Nadie va a decir que Ben Stiller ha evolucionado como director y, definitivamente, nadie va a calificar a Zoolander 2 como una obra de arte. Pero, ¿vas a reírte viendo Zoolander 2? Sí, te vas a reír.




Derek Zoolander reaparece en esta secuela como un perdedor que, luego de la muerte de su esposa y de perder la custodia de su hijo, decide desaparecer y llevar una vida de reclusión en Nueva Jersey del Norte (que más se asemeja al ártico que al estado americano) alejado por completo del mundo de la moda. Eso cambia cuando un misterioso mensaje le devuelve la esperanza de recuperar a su hijo, ilusión que se vuelve amarga cuando, en una visita al orfanato, Zoolander descubre que su amado Derek Jr. es… gordo. La lucha “interna” de Derek en Zoolander 2 es, créanlo o no, aprender a amar a su hijo gordo. Mientras tanto, Hansel (Owen Wilson), también está pronto a regresar al mundo de la moda luego de años de reclusión en una comunidad poliamorosa en medio del desierto de California, y sí, su lucha interna es tan banal como la de su compañero.

Zoolander 2 está plagada de chistes ofensivos – el modelo del momento, All (Benedict Cumberbatch) es un ser asexual a quien Hansel le pregunta si tiene “salchicha o bizcocho” – y parodias poco originales de los millennials. La representación de los íconos de la moda es altamente estereotípica, el villano es un copy paste del original, y la trama es tan ridícula como los personajes que la protagonizan. Pero el factor que redime a Zoolander 2 es que Ben Stiller está perfectamente consciente de las deficiencias de su obra y, en lugar de eliminarlas, las usa a su favor. Podemos decir, entonces, que Zoolander 2 es tan mala que se da la vuelta, y el resultado es una película entretenida y chistosa que solo necesita una cosa para conquistarte: que no te la tomes en serio.

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CONVERSATION

5 ya son Blogger@s:

  1. lástima!! la uno me gustó y dio risa, pero es que fue hace tantooo
    saludos

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  2. la verdad, nunca pensé en ir a verla al cine....ese tipo de pelis no son muy de mi gusto...si las pillo en la tele...puede que enganche por lo light que son, pero nada más. Que lástima para quienes disfrutan de este tipo de películas.

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  3. Estoy de acuerdo, aunque no la he visto. Parte del éxito de la primera fue el verla como una película irónica y poco seria, incluso ridícula. Es la mejor forma de disfrutarla.

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  4. Todas estas cosas que hace la industria eso mezclar la risa, el cine, la pasarela y todo el show lo encuentro brillante!!!!!

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  5. La verdad la uno era una película ridícula, y no esperaba menos de esta segunda parte. Es una película para no tomarla en serio, disfrutar y reírse un rato y si no tienes ese humor entonces mejor no verla. En mi caso pienso verla aunque sea ridiculamente mala

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