El +1 de tu mascota en tu matrimonio

Hoy les vengo a traer un tema, que a mi parecer, es lo máximo. Y no quiero que piensen que lo hago porque me dedico a esto, independiente de eso, es de una ternura y amor inigualable.




Cuando comencé a ser petsitter, una de las primeras peticiones que recibí fue el de ser petsitter de dos perritos salchichas en los días de matrimonio (civil y religioso) de sus humanos. En esas dos ocasiones yo me quedé en casa con los perritos y los acompañé hasta el otro día. Morí de amor, porque la preocupación que existía detrás de este servicio de parte de los novios era enorme y si hay algo que amo son a las personas que se preocupan de sus mascotas.

Sin embargo mi amor se desbordó cuando me llamaron para ir de acompañante de un perrito a un matrimonio. El mundo se detuvo y dije: “¡¡Broma!!”. Pero no, no era broma, ¡¡era verdad!! Y lo amé. Mandé la cotización rezando de que este evento resultara. Mi curiosidad por vivir la experiencia era tremenda y fue muy linda.



El matrimonio era en Talagante y mi labor comenzaba en la casa de los papás de la novia a las 16.00 horas. Desde ahí nos subíamos a una van que nos llevaba a la ceremonia y luego al centro de eventos. Cuando llegué a la casa me presentaron a Totito y me pasaron su mochilita que llevaba todo lo que necesitaríamos esa larga jornada.

Llegamos a la iglesia y yo paseaba con mi acompañante por los jardines. Lo hacía disfrutar del pasto y capear el calor mientras llegaban los novios. ¡La cara de la novia cuando al entrar a la iglesia vio que su Totito estaba en primera fila fue hermosa! Estaba muy nerviosa pero sus ojos brillaron al ver a su Yorkshire luciendo galán su humita color burdeos. Cuando finalizó la ceremonia, con Totito los esperamos afuera y fue lo primero que abrazaron, créanme que yo babeaba a esas alturas, adoran con el alma a su perrito. De ahí, con mi peludo galán, nos fuimos a la van directo a la fiesta.

Obviamente Totito no podía faltar en las fotos oficiales. Así que posó muy lindo junto a sus humanos en todas las fotos. Luego, lo llevé a la habitación destinada para nosotros y le di comidita y agua. Durante la noche salíamos a caminar por este centro de eventos que era un sueño. Todos lo amaban, se sacaron selfies con él, lo regaloneaban… fue uno más de la fiesta. Obviamente no entramos a la fiesta por la música, pero compartió con todos los que salían a tomar un poco de aire.

Finalmente, a las 05 AM estábamos arriba nuevamente de la van, directo a la casa de los abuelos humanos de Totito (llegamos a las 07.15 a la casa de los papás de la novia). Ahí finalizaba mi labor, agotada y armándome de valor para llegar directo  a la ducha, en una hora debía estar paseando a un perrito.

Ahora comenzamos el año con un nuevo petsitter en matrimonio. Tenemos el primero agendado del año y mi corazón salta de felicidad. ¡Esta vez será un Pug llamado Dino!



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