El conflicto en Gaza

Por Amal desde Chile


Mi entrada tiene como fin recordar un tema que ha estado frecuentemente mencionado este año en los medios de comunicación, la violación de los derechos humanos que ha sufrido Gaza, en especial en estos últimos meses. 
No pretendo realizar un análisis histórico o cultural de este acontecimiento, pero creo que todos tenemos en la retina las crudas imágenes que circularon por las redes sociales luego de los bombardeos que realizó Israel a esta ciudad. La cantidad de civiles muertos, los restos de los habitantes de Gaza en medio de los escombros, niños, niñas, adolescentes, mujeres, ancianos mutilados, heridos o muertos en las peores condiciones que nos podamos imaginar conmovieron al mundo entero.
Me duele enormemente pensar que en pleno siglo XXI ocurran injusticias como estas. Al parecer nuestra humanidad ha alejado rápidamente de su retina los horrores de las Dos Guerras Mundiales que afectaron a nuestro planeta, pareciera ser que como humanidad no somos capaces de hacernos cargo de nuestras diferencias, las que terminan siempre solucionándose con la ley del más fuerte...


Mientras Gaza era bombardeada día y noche, recuerdo que conversaba este tema con mi profesora de Danza Oriental que es descendiente de Palestinos radicados en Chile y con su marido que tiene un alto grado de conocimiento de la situación en Palestina. 
Fue así como me encontré en el facebook del marido de mi profesora, Marcos, un curioso extracto escrito por Gandhi en los años 60 que sin duda alguna quise compartir con quiénes siguen mis artículos sobre Medio Oriente, se los dejo a continuación.


Harijan, 26 de noviembre de 1938
Extraído de Mi No Violencia, M.K. Gandhi. Editado por Sailesh Kumar Bandopadhaya, Ahmedabad: Navajivan Publishing House, 1960.

Todas mis simpatías están con los judíos. Los he conocido íntimamente en Sudáfrica. Algunos de ellos han sido compañeros de toda la vida. A través de estos amigos fue como llegué a enterarme de muchas cosas acerca de la persecución de la que han sido víctima por muchísimo tiempo. Han sido los intocables del Cristianismo. La comparación entre su tratamiento por parte de los cristianos y el de los intocables por parte de los hindúes es muy parecida. En ambos casos se han invocado autorizaciones religiosas para justificar el trato inhumano que se les ha inferido. Por lo tanto, además de mis amistades, existe una razón universal más común para la compasión que siento por los judíos.

Pero mi simpatía no me ciega ante las demandas de justicia. El clamor por un hogar nacional para los judíos no ejerce mucho atractivo sobre mí. Su justificación se busca en la Biblia y en la tenacidad con la que los judíos lo han anhelado después de su regreso a Palestina. ¿Por qué razón no pueden ellos, al igual que otros pueblos de la Tierra, hacer de su hogar el país donde han nacido y trabajado? Palestina pertenece a los árabes en igual sentido que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses. Es erróneo e inhumano pretender imponerle los judíos a los árabes. Lo que está ocurriendo hoy en día en Palestina no puede ser justificado por ningún código moral de conducta. El mandato no tiene autorización, sólo la de la última guerra. Con toda seguridad sería un crimen contra la humanidad reducir a los orgullosos árabes, para que Palestina pueda ser devuelta a los judíos, parcial o totalmente, como su hogar nacional.

Una causa más noble sería insistir en darles un tratamiento justo a los judíos dondequiera que hayan nacido y crecido. Los judíos nacidos en Francia son franceses precisamente de la misma forma que los cristianos nacidos en Francia son franceses. Si los judíos no tuvieran otro hogar aparte de Palestina, ¿se complacerían con la idea de que se les obligue a abandonar los otros lugares del mundo donde se han establecido? ¿O quieren un doble hogar donde poder quedarse a voluntad? Este clamor por un hogar nacional permite una justificación para la expulsión alemana de los judíos. Pero la persecución alemana de los judíos parece no haber tenido paralelo en la historia. Los antiguos tiranos nunca fueron tan lejos en su locura como parece haber llegado Hitler. Y lo está haciendo con un entusiasmo religioso.

(...) ¿Pueden los judíos resistir esta organizada y desvergonzada persecución? ¿Hay alguna manera de preservar su auto-estima, de no sentirse desvalidos, olvidados y desamparados? Yo admito que sí la hay. Ninguna persona que tenga fe en un Dios viviente necesita sentirse desvalida o desamparada. El Jehová de los judíos es un Dios más personal que el Dios de los cristianos, de los musulmanes o de los hindúes, aunque en esencia Él es común a todos y cada uno, sin necesidad de una segunda o más amplia descripción. Pero como los judíos le atribuyen personalidad a Dios y creen que gobierna cada una de sus acciones, entonces no deberían sentirse desamparados. Si yo fuera judío y hubiera nacido en Alemania y me ganara la vida allí, proclamaría a Alemania como mi hogar, tal como lo puede hacer el más alto gentil alemán, y lo retaría a dispararme o encerrarme en el calabozo; me resistiría a ser expulsado o sometido a tratamiento discriminatorio. Y para hacerlo no debería esperar a que mis paisanos judíos se unieran a mí en resistencia civil, sino que confiaría en que al final al resto no le quedaría más remedio que seguir mi ejemplo.
(...) Y ahora, una palabra sobre los judíos en Palestina. No me cabe duda de que se orientan en la dirección incorrecta. La Palestina de la concepción bíblica no es un área geográfica. Está en sus corazones. Pero si deben mirar hacia la Palestina geográfica como su hogar nacional, es erróneo entrar en ella bajo la sombra de los cañones ingleses. Un acto religioso no puede realizarse con la ayuda de bayonetas ni bombas. Ellos pueden establecerse en Palestina única y exclusivamente por la buena voluntad de los árabes. Deben tratar de convertir el corazón árabe. El mismo Dios gobierna el corazón árabe y el corazón israelí... Hallarán una opinión mundial favorable a sus aspiraciones religiosas. Hay miles de maneras de razonar con los árabes, si sólo descartaran la ayuda de la bayoneta inglesa. Tal como están las cosas, son copartícipes de los ingleses al despojar a un pueblo que no les ha causado ningún daño.

No estoy defendiendo los excesos de los árabes. Desearía que hubieran escogido el camino de la no violencia para resistir lo que ellos con todo derecho consideran como una inaceptable intrusión en su país. Pero de acuerdo con los cánones aceptados de lo correcto e incorrecto, nada se puede decir contra la resistencia árabe frente a los abrumadores hechos.

Permitan que los judíos que se proclaman como la raza elegida comprueben ese título escogiendo el camino de la no violencia para reivindicar su posición en la Tierra. Cada país es su hogar, incluyendo Palestina, no por medio de la agresión, sino por el servicio amoroso. Un amigo judío me envió un libro llamado La Contribución Judía a la Civilización, de Cecil Roth. En él hay un recuento de lo que los judíos han hecho para enriquecer en el mundo la literatura, el arte, la música, el teatro, la ciencia, la medicina, la agricultura. Dados lo hechos, el judío puede resistirse a ser tratado como el despojo de Occidente, a ser despreciado o tratado con arrogancia. Puede demandar la atención y respeto del mundo por ser la criatura elegida de Dios, en lugar de hundirse en el bruto que es abandonado por Dios. Pueden añadir a sus muchas contribuciones la incomparable contribución de la acción no violenta. 


Creo que el texto mencionado no merece mayor comentario. Veo una luz de esperanza para que algún día los abusos que sufren los civiles de Palestina finalicen y puedan vivir en paz. 
No olvidemos que el 29 de noviembre de 2012, Palestina con el apoyo de 138 países cambió de estatus en la Organización de Naciones Unidas, al pasar a ser "Estado observador no miembro", al que solamente se opusieron 9 naciones mientras que otras 41 se abstuvieron



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