Continúe por la carretera… La increíble aventura de Sabine Moreau

Por Maha Lub desde España


Dicen que mujer al volante peligro constante… ¿Frase machista? Ya te digo, aunque muchas veces me he sorprendido a mí misma diciendo, ¡mina tenías que ser! Los estereotipos son feos pero ¡ay madre, qué despistadas somos a la hora de manejar! Escaparates, carteles de ofertas, ¿tendré bien el labial?

Otro gran sambenito con el que cargamos las mujeres es con el de no saber interpretar los mapas de carretera. Es de suponer que los navegadores deberían facilitarnos llegar de A a B sin terminar en Z, jijijiji… ¡Es de suponer!

Por mal que entendamos un mapa o por muchos despistes que podamos tener, todo queda en nada si lo comparamos con el episodio vivido por Sabine Moreau…
Sabine Moreau protagonista de la noticia más comentada de los últimos días

 
Viendo la foto os habréis dado cuenta de que no hablo de la personaja de “Misión imposible 4”, no, hablo de una señora belga de 67 años que se ha coronado como la reina madre de las desorientadas, la entrañable mujer tenía una tarea de lo más sencillita y se transformó en una misión del todo imposible de asimilar, una batallita digna de pasar a convertirse en una “road movie felliniana”.

Sabine salió de su pueblo para ir a recoger a un amigo Bruselas (Bélgica) y terminó en Zagreb (Croacia). Para quienes no conozcan bien la geografía europea traduciré estos datos a cifras, la señora tenía que hacer 150 kilómetros y, por un supuesto fallo del GPS condujo, ¡1.450 kilometracos! Ahí es ná.

Por más que falle un navegador, algo debe fallar en la cabeza de una para no darse cuenta de que se está atravesando un continente. ¿Qué andaría rumiando Sabine durante sus dos días de viaje? Al parar a repostar en Alemania debió pensar, cada vez hablan más raro los jóvenes… Según cuentan, se detuvo a llenar el depósito de gasolina en un par de ocasiones, sin duda, consumir dos tanques de combustible para hacer 150 kilómetros debió tener a mamá Moreau haciendo cuentas hasta Zagreb.

En su odisea continental, Sabine también sufrió un accidente (sin importancia) y paró a dormir unas cuantas horas en el coche. Tanto trasiego hizo que tuviera demasiadas cosas en las que pensar, no es de extrañar que no se diera cuenta en ningún momento de que había salido de su país.

“Meanwhile” en Hainault Erquelinnes, el pueblo de partida, el hijo de la señora había denunciado su desaparición a la policía. ¡Quién le iba a decir al muchacho que la desaparición debería haber sido denunciada a la INTERPOL! 

Por increíble que suene la historia, debo romper una lanza a favor de esta señora, conozco casos peores. Una vez mandaron a un amigo que era cámara de TVE a grabar algo a Budapest, el muy alobado terminó en Bucarest... Los despistes no son solo de chicas ;)



CONVERSATION

4 ya son Blogger@s:

  1. jajajajajajaj pobre señora!!!!! quizas que pensaba mientras recorría tantos kilometros. y el amigo que debia ir a buscar? o_0

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    1. el pobre amigo es el gran olvidado en esta historia! dos días en la estación de tren, qué lástima!!!

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  2. wajajajjajjajjaja que gracioso, creo que eso se llama tener cero inteligencia espacial, no tener sexto sentido y ser confiada al máximo de la tecnología, cómo no capto que algo andaba mal. Pobre amigo que se quedo esperando, y ella que llego a la punta del cerro al volante jajajja genial

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    1. no te rías muy alto!!! yo lo hice y esta mañana el navegador me ha hecho dar más vueltas que un trompo!!!!!!!! después de recorrer varios polígonos industriales y descampados, ahora entiendo un poco mejor a la señora moreau.

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