El sabor del arcoíris

Por Tania Yesivell desde Honduras




Sonríe.
No porque el día sea bueno, o porque el futuro prometa ser peor.

Sonríe.
Porque eso no pueden impedirtelo.

Sonríe.
Que ya no están los tiempos para dejar que nuestra mejor arma sea sólo un reflejo involuntario, a menudo inducido con engaños.



Sonríe.
Y si una lágrima encuentra en ello la oportunidad para rozar tu lengua, conocerás el sabor del arcoíris.

Sonríe.
Si al hacerlo estás siendo sincera, podrás comprar, limpiar y despertar consciencias.

Sonríe.
Quizá hagas un amigo.

Sonríe.
Que te sea consuelo, o que al menos le alegre el día a otro.

Sonríe.
Aunque tengas la única sonrisa fea del mundo (si es que tal cosa existe). Si no haces sonreír al otro, le harás llorar, que viene a ser lo mismo en estos días.

Sonríe.
Si no por amor, por egoísmo.

Sonríe porque puedes, o a pesar de que no.



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