La Ruta del Arcoíris: Don Luis no rabea

Por Pelu desde Chile

Andaba con el ceño fruncido. El día anterior mi jefa me había dejado con la energía hecha un desastre. Es increíble como alguien puede interferir así en uno. No me gritó, no me humilló, no me maltrató... sólo me habló, pero como ella lo hace, con una voz que chupa toda tu alma y cuando termina te deja un estropajo. Incapaz de nada, idiotizada y con ganas de querer dormir por meses.
Entonces me fui a mi casa odiándola. Sin ganas de volver a verla y dispuesta a llegar, acostarme y dormir. Qué mal que alguien tenga una energía aplastante, porque te hace sentir rabia de ella y de ti. De ella por serlo y de ti por recibirla.



Al otro día iba sentada en la micro (bus, locomoción colectiva) mirando por la ventana, rabeando porque iba a trabajar y no quería verla. Un abuelito se subió y le cedieron el asiento que estaba a mi lado. Cuando se sentó inmediatamente comenzó a conversarme. Tenía 91 años, vivía en dos partes ya que su señora sufrió hace 4 años un accidente vascular (no recuerdo bien si era eso) y quedó el lado derecho de su cuerpo totalmente paralizado. Entonces, tuvieron que llevarla a vivir con su hija menor que está casada con un hombre muy bueno ya que aceptó a su suegra sin dudar, cambiando su habitación por otra y cediéndosela a su madre, contratando enfermera, ayudando con los gastos. Don Luis (nuestro galante viejito), a sus 91 años seguía trabajando como administrador de edificios. Día por medio se turnaba entre su antiguo departamento en Providencia, donde vivía con su mujer, y la casa de su hija. Así quedaba días cerca de su trabajo actual y los demás cerca de su mujer.

Yo que no soy de buenas para conversar en la calle con desconocidos, lo escuchaba atenta. "Trabajando la mente me mantengo bien, y agradezco porque sino ¿cómo ayudo a mi mujer?", decía y tenía razón. Los gastos son de 800 mil pesos al mes, entre kinesiologos, medicamento, enfermera. Me hablaba de la importancia de tener salud: "Es lo único que hay que cuidar, sin salud uno no puede hacer nada". 

Me dejó pensando. Porque uno rabea sólo o por leseras (tonterías). Si algo te molesta está bien sacarlo de tu ser pero listo, no nos quedemos pegados en esa ira. Los malos pensamientos también enferman nuestro cuerpo. Este hombre debería estar descansando, quizás, haciendo otras actividades con su mujer, pero falló la salud y mientras tenerla sea un lujo en nuestro país, personas como Don Luis, a sus 91 años, deben seguir gastándose para pagar la enfermedad de su mujer. Don Luis contaba todo esto sin rabear. Quizás, además de la enfermedad de su mujer, tiene un jefe hincha pelotas, pero Don Luis no rabea. Quizás se levanta todas las mañana cansado y con ganas de quedarse en cama, pero viaja cruzando 2 comunas para estar con su mujer, Don Luis no rabea. Quizás hay días en que amanece con ganas de salir a caminar, como lo hacía antes con su mujer, pero ella no puede porque está postrada... sin embargo Don Luis no rabea. 

Dejo está historia acá. Pensemos en cuántos malos ratos somos capaces de vivir durante una semana por rabear. Por amargarnos. Pensemos, si Don Luis no rabea... no lo hagamos nosotros.



CONVERSATION

1 ya son Blogger@s:

  1. Excelente objetivo. Todavía ando buscando los métodos :P
    (Experiencias recientes han resultado así:
    El autocontrol no me funciona, pero las quejas (aunque no lleguen a quien deberían) me sirven para dejar atrás algunos temas que me tendrían de malas todo el día; pelear lo empeora y hablar a espaldas de los involucrados me hace sentir hipócrita aunque a veces sirva...)

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