Pretérito imperfecto (en plural)

Por La Churro desde Chile

Desde que era pequeña, recuerdo a mi madre decir que existen distintos tipos de amor, incluso que un mismo amor con el tiempo transforma, por eso no podía elegir a cuál de sus tres hijos amaba más. En ese tiempo yo no conocía bien lo que significaba amar, y más bien creí que me daba una excusa para no confesarse ante nosotros ni herir a uno. Con el tiempo entendí, que una vez más, y como siempre, ella tenía la razón.
Imagen de www.gettyimages.com

Así como la lluvia de hoy, así como la luna llena que se me apareció de repente sobre la cabeza, en los últimos días he sentido una avalancha de sentimientos que me invadieron sin aviso, una nostalgia densa que me hace delirar imaginando tres abrazos, tres besos, tres "te amo", y finalmente no sé cuál de los tres es el que verdaderamente añoro.

A ratos pienso que son los tres tan reales que pueden herirme de muerte como una daga en el corazón, porque así es como duelen. No amo a uno más que al otro, los amo a los tres distinto y por igual. Otras veces creo que es sólo la perspectiva selectiva del tiempo que te hace rememorar esos pasados amores con una perfección que fue inexistente. ¿Pero cómo puede ser imaginario un dolor?

Real o imaginaria, la nostalgia hace notar su presencia, enferma mi cuerpo debilitado por la soledad, con la locura de quererlos a los tres y, sin embargo, no tener a ninguno. Uno al menos, besar a uno de mis tres amores una vez más, pero soy incapaz de elegir a cuál, aunque sea sólo en sueños.

Extraño hundirme en el pecho de mi Viejo, verme rodeada por sus brazos fuertes y sentir que aún ese es mi lugar favorito en el mundo. Sentir que esa vida que él me daba podría ser para siempre. Ha sido el único hombre con el que alguna vez me imaginé casada, teniendo un hijo... quizás, de habérselo confesado a tiempo, ahora todo sería diferente. Contrario a todas mis convicciones, no puedo evitar sonreír con la fotografía de la familia feliz que imaginariamente creamos. Extraño que vigile mis sueños, que creyera tanto en mí como nunca nadie lo hizo, y como yo misma nunca lo hice. Esos días sencillos de cama, pizza y películas. Que el sólo hecho de ir al supermercado se transformara en el panorama más romántico que pudiera existir. Volvernos niños juntos, y otras veces madurar. Derribar prejuicios propios y ajenos. Ese amor pausado y tranquilo del que siempre renegué, hasta que mi Viejo me mostró que podía ser bueno.

Extraño creer en el amor imaginario e irreal de mi Conejo, ese amor de sombrerero loco y del País de las Maravillas, donde nada tiene sentido pero todo se siente bien, donde todo puede pasar. Ese amor de teleserie venezolana, donde nos lanzamos los platos por la cabeza y sin mediar palabra nos besamos con furia hasta transformarnos en leños ardientes de pasión. Extraño vivir en esa irrealidad donde todo es futuro, donde alguien comparte mi loco sueño de perdernos en una playita apartada del mundo, comiendo amor y respirando pasión. Añoro la capacidad de soñar que me daba Conejo, de verdad creer y confiar en la palabra futuro y la perfección de él, tener la certeza que decir "nunca dejaré de amarte" es una promesa real, darle tanto crédito al amor en sí y su capacidad transformadora, regeneradora y sanadora. Junto a él amar al amor.

Extraño el amor mágico de mi Barman Toyboy, donde un día a día tan simple se transformaba en miles de escenas de la más romántica historia de Hollywood. El caminar de la mano en silencio y sólo con miradas cómplices, ese único y perfecto beso bajo la lluvia, sentarnos bajo un árbol estéril y ver como brota el que era un cerezo en flor, transformando todo en primavera, los besos fugaces y a escondidas en un oscuro callejón bajo la luz de algún farol, amanecer abrazados un invierno y sin embargo que nos abrigue un radiante sol. Con él volví a creer que la magia sucede en los actos más cotidianos, en el amor a primera vista, en las mariposas azules que habitan en mi panza. Poder contagiar al mundo con nuestras sonrisas bobas, crédulas e indelebles. Esos besos libres de toda prisa. La simpleza transformada en simplicidad.

Con los tres me hace falta hacer el amor. A ratos me agota y me desgasta el sexo sin sentir, la genitalidad vacía, mi extraño vicio de coleccionar historias de cama sin nombre, sentido ni futuro. Extraño que el corazón se quiera arrancar por la boca en un orgasmo y regalar con él mi alma en un beso. La calma y delicadeza de mi Viejo, la pasión e intensidad de mi Conejo, la virilidad y precisión de mi Barman Toyboy. Me hace falta el poder ser débil, el dejarme ser vulnerable, porque con ellos dentro de mí, nada malo podía suceder.

Cada uno me hizo el amor de un modo tan diferente como especial, tan imperfecto frente a los ojos del otro, tan perfecto ante mi sentir. Un orgasmo en el corazón es de lo que más melancolía siento.

Los amo tanto a los tres, los añoro tanto, los he llorado tanto, hasta ayer, hasta hoy, hasta mañana. Pienso que no quiero que el cielo me regale tan sólo un hombre perfecto hecho con pequeños trozos de cada uno. Los quiero a ellos, a todos, quiero quererlos a todos. Con sus trancas y sus manías, con nuestras peleas y desencuentros Los quiero imperfectos, porque sólo así, cada uno -a su manera- me dio un amor perfecto.

No puedo elegir a uno de tres, los amo diferente pero igual, tal como mi madre a sus tres hijos. 

Y después de confesarme y desgarrar mi alma un poco, me pregunto ¿qué saco con amarlos tanto, con torturarme sin poder elegir, con intentar conciliar sus existencias dentro de mi corazón si ya para ninguno existo? No sé si alguno aún me ame, ni siquiera sé si alguno realmente llegó a amarme, pero para ellos ya fui exiliada de sus mundos. Ya tuvieron todo de mí, todo lo que soy capaz de dar y amar, simplemente lo que soy, y hoy, a pesar de mis intentos, mis confesiones y mis cartas escritas a mano, simplemente ya no quieren estar. Mi amor imperfecto no fue lo suficientemente perfecto.

Así que esta noche y todas las noches venideras, no me queda más que acurrucarme y aferrarme a la luz de esa luna, que se me apreció de repente sobre la cabeza, y repetir en silencio "No lo amo", pasando como diapositivas de un empolvado retroproyector el rostro de cada uno de los tres frente a mi mente enrarecida. A cada uno le repito "No te amo", se lo repito a mi corazón, esperando despertar habiendo olvidado al menos a uno de ellos (y que esa luna llena decida a cuál, porque yo aún no puedo elegir).-



CONVERSATION

4 ya son Blogger@s:

  1. Churro, me apena y me alegra que hayas vivido esos amores, yo no los conozco, no los conoci y nose si los conocere, pero pese a mi corta edad y experiencia, mi madre me mostro como solo ellas saben lo que es el amor. Sí, el amor es un sentimiento que se vive distinto con cada persona y por cada persona, un sentimiento que puede revivirte y matarte, moverte y congelarte, pero matando la magia que quedaba en mi de el y pese a negaciones y peleas que tuve con mi mama al respecto, es innegable que es una construccion, no un cuento de hadas, no se vive solo de amor, y este cambia. Al principio es solo pasion, solo amar, pero cuando lo conoces empiezas a construir, los amores fugaces a pesar de deliciosos, no tienen base estable, las peleas son la estructura, los momentos ladrillos y el cemento el cariño, no creo que ellos sean para ti, o no habria acabado asi, no se podria derribar al taj majal tan facilmente. Creo que cuando termines de conocer y probar con tu loca pasion, vas a necesitar ese compañero, aunque este en ti misma, y solo lo podras lograr con eso, insisto no es una critica a tus amores imperfectos, es mas esa imperfeccion es lo que los perfecciona, es solo que para el dolor de corazon esto a mi me ayudo bastante, tal vez me equivoque, muchos cariños, perdon mis fatales faltas ortograficas y cuidate :)

    ResponderEliminar
  2. Porque el amor a los hijos y el amor de pareja no es lo mismo, Churrito. El amor de pareja no tiene la incondicionalidad de la madre que atesora a sus hijos con el corazón, sean como sean.

    Un abrazo, linda!

    ResponderEliminar
  3. Concuerdo con la pops con lo del amor de madre. Ahora cuanto a tus tres amores, uf, complicado, pero si todas las personas son únicas y distintas es lógico que uno ame diferente con cada cual. Lo bueno es que los has querido y has vivido eso, si tuvieras que elegir y puedes entonces hazlo, si no puedes elegir no lo hagas :) no tienes porque hacerlo. Besos y ánimo. Creo que en la otra vida fuiste un hombre musulmán jajajjajajjaa

    ResponderEliminar
  4. Figuras retóricas: comparación y analogía.
    Tus labios rojos cual cereza... tus labios no son cerezas.
    Amor de madre y amor de pareja en ningún punto son equivalentes. Amo a más de uno y a cada uno diferente, TAL COMO una madre puede querer a más de un hijo y a cada uno de manera diferente.

    ResponderEliminar

Todo comentario que no tenga relación con el post o sobrepase los límites de la libre expresión, será moderado y no saldrá publicado.

Back
to top