La cruel verdad de un corte de pelo radical

Por La Criticona desde Chile 

Hace algunos días vengo con un ataque de identidad, no sé qué hacerme, como que me miro al espejo y no me encuentro en él,  estoy pero no estoy, no sé si es la edad o una crisis de identidad, esa que da siempre luego de atravesar momentos difíciles, cuando terminas un ciclo o cambias una situación radicalmente. En fin, se me metió en la cabeza que sería buena idea generar un cambio en mi aspecto actual, así que estuve investigando un poco y me encontré con mi amiga la cobarde y, con la triste realidad de darme cuenta de que mis expectativas pueden ser muy altas frente a la realidad concreta que significa hacer un cambio en mi apariencia.

A continuación mi experiencia.
Mientras buscaba qué corte hacerme, investigué el tipo de cara que tengo y los cortes que en teoría le favorecen, pero el otro día en la televisión veía como una experta en tendencia "pelística" decía que para este verano, en este hemisferio, venía muy top top el pelo corto. Frente a esto no dude más y pensé pedir hora en el salón de belleza. Pero antes, como que inconscientemente uno pide permiso a todo el mundo y tantea el terreno, le preguntas a todo tu entorno cómo te verías con el pelo así de corto, y casi nadie aprueba tu puto arrebato de ansiedad pelístico.

Mi macho dijo..."emmmm... ¿estás segura?, ¿si te cortas las puntas mejor?".
Una de mis amigas dijo; "Creo que te haría bien un cambio radical, los cambios siempre son buenos".
Otra de mis amigas dijo; "No amiga, tienes tan lindo el pelo así, no la cagiiiiii".
Mi madre me dijo... "Estas loca, acaso no te acuerdas del medio show que hiciste años atrás cuando te quisiste cortar el pelo y quedaste como niñito".

Y de la nada se me vino a la memoria la vez que me corté el pelo bien corto y la cagué en mala. Al parecer mi cabeza había bloqueado lo que me acababa de decir mi vieja, sobre aquel desastre natural de antaño. Pasó hace algunos años cuando también me dio ese sentimiento de querer cambiar de piel y la estupidez. Entonces, bien decidida, llevé la foto de la famosa del momento con pelo corto  a la peluquería, de pronto mi peluquera me hizo una coleta y dio un tijeretazo, me quede sin cola de una sola pasada. El sentimiento fue como que me sacaban algo de raíz, casi con dolor de útero, ese sentimiento huevón que le da a uno, como si el pelo no fuese a crecer nunca más en tu perra vida, para qué tanto luto con el pelo perdido, digo yo.

En fin, en ese preciso momento decidí no seguir mirando el espejo, GRAN ERROR, y me fije en las columnas de las revistas del año de la pera que tenían en la peluquería, esas de la década anterior que te divierten al preguntarte cómo es posible que flúor estuviese de moda. De pronto la peluquera me dice que ya estábamos listas, supongo que lo decía por ella, y que viera como había quedado. En ese preciso momento quede en shock. ¿Quién chucha era esa versión hombre de mi misma?, ¿quién es ese niñito?, ¿el Criticón? WTF...silencio....... cri cri...caca mental nivel DIOR...tuuuuuuuuuuuuuuuuu, paro cardíaco de 1 minuto.....

El asunto es que quede tan PLOP que no pude reaccionar, ni siquiera matar a golpes a la peluquera, entonces me dirigí en silencio a la caja, pagué y me fui, cuando voy saliendo del salón la peluquera me trae en una bolsa mi pelo, es que era tan largo que pensó que podría venderlo a un buen precio. Sigo caminando sumamente impactada camino a casa, mientras lo hacia se me vinieron un millón de preguntas a la mente; qué producto para el pelo iba a usar ahora, cómo iba a controlar mi volumen, cómo iba a peinar al niñito de mi cabeza todos los días, iba a tener que comprar gel o qué. En fin, tantas preocupaciones poblaron mi cabeza y de pronto ya estaba en la puerta de mi casa, mi vieja abre la puerta y rompe en llanto, qué te hiciste cabra huevona, y entre llanto, quejas y palabrotas,la abrazo llorando y le digo "no se mamá, parece que la cagué".

Al día siguiente tenía que enfrentar mi vida con este nuevo yo, siendo un niñito criticón, debía transformar mi look masculino en algo un poco o algo femenino. 
Sufrí un año entero, cada vez que peinaba mi pelo lo tiraba entre mis dedo para ver si así crecía un poco más rápido, y nada. El segundo año no me basto con haber mutilado mi cabeza el año anterior y, no encontré nada más divertido que decolorarlo y pintarlo color naranja, uy que me veía linda, parecía zanahoria. Me costó casi tres años recuperar tanto mi color natural y hacer que el largo de mi cabello llegara a los hombros. 

Y después de recordar todo este periodo negro de mi puta vida, lleno de impulsos y algunos "cagazos", creo que lo más inteligente es dejar ese pensamiento mágico desgraciado, ese que tenemos todas las mujeres, donde juramos que si otra se ve bien así, una también se va a ver igual de regia con ese corte, y NO, basta del pensamiento mágico y veamos las cosas como son. Las expectativas son muy distintas y alejadas de la realidad. La realidad es que no me queda para nada el corte de niñito, tengo la cara media redonda y cachetes de KIKO, tampoco tengo una cara de muñeca con piel perfecta, la verdad es que soy bien ojerosa y la idea no es parecer niñito zombi, la verdad, casi lo único que salva mi cara es el pelo, y seria estúpido pensar en mutilarlo por segunda vez, simplemente porque me nació un día que ya era el momento de cambiar de piel para verme distinta, maldito complejo de camaleón femenino que nos hace cometer sacrilegios como estos.

¿A ustedes les ha pasado algo así?, ¿han cometido la estupidez de cambiar de forma y arrepentirse por varios días de su vida?




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