Terminar un reemplazo

Recientemente me ha tocado enfrentar una situación que jamás pensé me iba a complicar, terminar un reemplazo laboral de casi un año. Creí que sería simple, pero ahora me veo frente a un gran desafío.


Tomé este trabajo porque sería una buena oportunidad para mejorar mi currículum, era un reemplazo por un período de pre y post natal. Nada definitivo creí, pero quién sabe, tal vez me dejarían, como en muchos casos sucede. 

Entré tímidamente, observadora y con cuidado a integrarme a un equipo pequeño, comparado a otros lugares del mismo tipo. Me encontré con gente cálida, personas que se me acercaron y me hicieron sentir lo más cómoda posible, y con muchas responsabilidades al mismo tiempo. Rápidamente me asignaron estar a cargo de otros deberes que debían cumplirse. Lo tomé con la motivación de poder aprender y cumplir lo asignado.

Con el tiempo comencé a sentirme más cómoda, me dejé fluir sin despegar los pies a la tierra. Sabía que en algún momento todo terminaría, pero entre tanto sólo me enfoqué a realizar el trabajo. De a poco los compañeros más cercanos se transformaron en amigos. No sólo estaba trabajando, sino que además podía pasarlo bien, reírme y disfrutar todo lo que estaba haciendo.



En una oportunidad la jefa se me acercó, reconoció todo mi trabajo, me felicitó, y me comentó los buenos comentarios que había recibido de mí. Toda aquella conversación escondía un gran PERO. No hay recursos para contratarme al finalizar mi reemplazo. Lo suponía, siempre supe que habría esta posibilidad, era parte del juego. Lo comprendí y no le di más vueltas, algún día llegaría el final.

Casi 11 meses y ya sé que se acerca el momento de decir adiós. No te das cuenta de lo difícil que será hasta que comienzas a hablarlo y a darte cuenta que sólo quedan unas semanas. Comienzas a hacer el plan para ir cerrando trabajos, procesos y de a poco a algunas personas les vas recordando que en un tiempo más no estarás, por lo que no te podrás comprometer con todo lo que te piden. El fin se acerca.

De a poco me doy cuenta que es como coquetear con alguien y saber que no sucederá nada, es tentarte en echar raíces en un lugar que no es tu destino. Pero sabes que no eres una persona así e igual hiciste amistades, igual te hiciste notar, igual se acostumbraron a ti, a tu mirada, a tus palabras, a tus bromas, al sonido de tus pasos, a tus palabras de aliento y a tu trabajo. Y aunque ya llegará el momento de descansar un rato antes de buscar otro barco para viajar, bajarse de este otro no será tan fácil, dolerá y no se olvidará jamás.





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