Lecturas compartidas

Por Tania Yesivell desde Honduras 


A menudo veo quejas de como se ha perdido el hábito de la lectura y mi país, es un ejemplo de ello. No solo falta el hábito, también la accesibilidad. No es imposible leer un libro pero hay miles de obstáculos. En parte, se trata de un círculo vicioso: los libros no están disponibles porque no son un gran negocio y las autoridades y ONGs, no consideran que sean una necesidad.


Quienes no le hacen espacio a la lectura es porque no saben lo que es. Probablemente piensan que leer es sentarse con un libro a ver pasar letras y aburrirse, quedarse quieto, no hacer nada. Para algunos, la experiencia no tiene la emoción de ver las acciones de los personajes, así que esperarán a la película. Pero cuando uno imagina los hechos, cuando intenta adivinar lo que vendrá después; entonces todo es diferente. Ahí es cuanto nos volvemos adictos a la experiencia que, realmente, es la lectura.



Por mucho tiempo, hubo algo que las películas tenían y los libros no: esa conexión con las personas que me rodean. Hay interacción humana en el hecho de descubrir a tu vecino en las páginas de un libro, o en darte cuenta de que el escritor dejó media alma en una descripción. Pero, todas esas emociones, reflexiones y diversión merecen ser compartidos, ¿verdad?

Cuando me siento frente a la caja-tonta, parte de la experiencia es criticar a los personajes y al guionista del programa televisivo, reírme con mi familia. Salir del cine comentando la película es mejor que el tiempo que pasé mirándola. Y no podía hacer eso con un libro que solo yo había leído.

Pero ahí estaban los libros de García Marquez, Stephen King y JK Rowling que todo el mundo en mi casa leía antes o después. De hecho, más de una vez me vi buscando qué hacer porque me habían ganado el libro justo cuando tenía tiempo de leer. Y rezongaba, o me aburría, pero era parte del encanto.

Cuando aprovecho que todavía no llega el instructor del curso para leer un poco y, una perfecta desconocida me saluda con la frase: "¿A usted le gusta leer, verdad?", es posible que acabemos hablando de un genero literario que yo ni conocía. En la literatura siempre hay sorpresas y alguna vez me sorprendió ver como los libros unen a la gente.

Nunca jamás terminaremos de leer, ¿saben? Es una especie de beneficio vitalicio. Pero, ¿donde empezamos? ¿Leyendo en el colegio a cambio de una calificación? ¿Con el libro de moda, o con un clásico? ¿Con el libro que dio origen a nuestra película favorita?

Ayuda que el libro se haga famoso porque lo adaptaron al cine. He leído por ahí que está "mal visto" buscar un libro solo por eso, yo no creo que sea realmente importe.

No interesa si fue una película mala, un maestro exigente o un buen amigo, tarde o temprano nos damos cuenta de que estamos en deuda con alguien por habernos presentado la literatura. La mejor manera de saldar la deuda, es cambiando la vida de alguien más: prestándole tu libro favorito o regalándole uno que pueda obtener su atención. Aunque no es por eso que recomiendo lecturas, es para tener con quien comentarlas luego.

¿Ustedes cómo comparten sus lecturas?



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