No te mates… ¡Ya te amo! - Última Parte

Enviado por Viviana Acosta desde Colombia


El tiempo pasó. Sebastián seguía recordando a Magnolia, en ocasiones veía sus fotos. Un día cualquiera, mientras contemplaba una de las fotos de Magnolia… el teléfono sonó. Llamaban de un hospital, Magnolia estaba inconsciente y él era su contacto de emergencia.




Sebastián entró en shock, gritó una y otra vez que no podía ser. La enfermera en la línea le sugería que se calmara para poder explicarle. En un momento él se quedó en silencio, tapándose la boca para contener la algarabía causada por el estrés de la noticia, por su cabeza pasaban mil cosas, pensaba en la primera vez que la vio, el estado en él que la encontró, no podía creer que otra vez ella hubiese intentado quitarse la vida. Pensaba en como carajos iba a hacer para llegar a La Argentina lo antes posibles, temía no encontrar ticketes, temía que ella muriera y él no la pudiera ver por última vez. De un momento a otro, rompió en llanto y le dijo…

- Señorita, haré hasta lo imposible por llegar cuanto antes a Argentina, le juro, que si me toca vender el alma a un banco con tal de conseguir un tickete aéreo ya, lo haré, pero llegaré pronto. Se lo juro.

La enfermera le respondió, con un tono irónico…


- Señor Sebastián, se puede marchar cuando quiera y a donde quiera, pero a la Señora Magnolia la puede ver aquí, en la ciudad y en el momento que decida pues usted es su contacto de emergencia, pero si tiene urgencia de ir a Argentina, entonces dígame por favor si le es posible, a quien llamo para que venga en representación de la paciente.

La enfermera, no sabía de qué hablaba Sebastián, en algún momento lo creyó loco, pero la mayoría del tiempo… lo creyó idiota. Le dio de forma displicente los datos de donde podía encontrar a Magnolia, y le tiro el teléfono, con un frío "¡hasta luego!".

Magnolia llevaba 2 días en la ciudad, había vuelto luego de largos meses, pero Sebastián no se enteró de su regreso, hasta ese momento. Se alistó de prisa e iba hacia ella con un sinfín de sentimientos encontrados, rabia porque no le hubiese contado antes que ya estaba en el país, tristeza porque no entendía por qué Magnolia había vuelto a atentar contra ella misma, y felicidad de saber que por fin, luego de casi un año, la volvería a ver, aunque no fuera bajo las condiciones que él esperaba.

Cuando Sebastián llegó al hospital, luego llenó formularios y habló con los médicos, quienes le comentaron que a Magnolia le habían practicado un par de lavados estomacales y le habían colocado una solución intravenosa. Él no preguntó nada, solamente guardo silencio. Cuando por fin pudo pasar a ver a Magnolia, el corazón le latía fuerte. Tenía miedo.

Magnolia veía televisión, tenía conectada en su dedo índice la pinza que le tomaba el pulso y un catéter.

- ¿Cómo te sientes? Preguntó Sebastián.

- ¡Que rico verte! Quita esa cara de acontecimiento que estoy bien. Me siento bien. Y luego de verte… mejor. Sonrió con picardía Magnolia.

A Sebastián, una lágrima le rodó por la mejilla, lo que preocupó a Magnolia. Le pregunto qué le pasaba y el emprendió sin respirar una pronta argumentación.

- Magnolia pasa... pasa que por las circunstancias de la vida, alguna vez podemos vernos frente a la penosa situación de querer atentar contra nosotros mismos. Pero no puede ser la salida a todas nuestras situaciones complicadas. Cuando te fuiste, estabas bien, eras una mujer diferente a la que conocí un día, aquella de imagen frágil y mirada perdida. Eras una mujer fuerte con ganas de vivir, con aspiraciones, y de esa mujer fue de la que me enamoré. Me di cuenta de que te amaba cuando te marchaste. Más de una vez quise ir a Argentina a buscarte, pero quería que te probaras a ti misma quien eras realmente. Pero, ¿qué? Hoy después de casi un año, ¿con qué me encuentro? Con una Magnolia en una clínica. ¿Qué fue lo que te tomaste?, ¿cómo pudiste atentar contra ti otra vez Magnolia? ¡Por Dios Santo! ¿Cómo pudiste?

El silencio invadió la habitación, las lágrimas seguían recorriendo suavemente las mejillas de Sebastián. Magnolia apagó el televisor y mientras escuchaba a Sebastián, cuando este por fin terminó, ella pregunta en tono sarcástico.

- Haber cariño mío… ¿tu versión de mi estancia en este sitio es?

- Que intentaste suicidarte nuevamente Magnolia, cual otra puede ser. Dime, dime por qué te dio. Dime cómo te ayudo. Dime qué hacer, Magnolia. Pero por favor no te mates que yo creo que ya no podré vivir sin ti. No soportaré perder a otra mujer importante.

El pensaba seguir diciendo cosas pero Magnolia lo interrumpió diciéndole… 

- Sebastián, ¿te quieres callar por favor?, me moriré si sigues con tu escena trascendental. Te pondré esta situación de la siguiente forma, me fui para la Argentina a tres cosas:

1. Ver si sentía algo por ti o solamente era un complejo estúpido causado por la gratitud que sentía por los motivos y situaciones que ambos conocemos de memoria.

2. Porque la historia de Lanis me pareció hermosa, en su memoria y en agradecimiento a ti, hice una colección otoño invierno llamada Lanys. Todas las modelos en la campaña estarán descalzas, en la Argentina.

3. Porque necesitaba estar lejos de tu protección y verme bien, por mis propios medios. Eso era lo más importante para mí.

Volví apenas hace dos días, hoy es mi tercer día en el país, y luego de atender un par de reuniones con mis contactos, tengo todo listo para vender Lanys en un par de las mejores tiendas del país. Tú tomarás las fotos. Me desperté y me disponía a arreglarme para ir a tu casa y contarte toda mis historias locas, pero como recordarás que todo lo hago al revés, primero desayuné y luego me bañé. Mientras me vestía. Empecé a vomitar y me vine a urgencias porque vomité 3 veces en media hora. Fin de la maldita historia. No me quería matar. Estos locos extremos me internaron.

La elocución de Magnolia calmó a Sebastián, quien luego de escucharla se sentía apenado, aunque feliz de no tener la razón. Él solamente fue capaz de preguntarle…

- ¿Qué desayunaste?
- Un sushi que compré hace como 5 días en Argentina, pero estaba en la nevera. Apuntó Magnolia.

Por lo cual Sebastián la reprendió y le recordó que la nevera conserva los alimentos, pero que inevitablemente muchos son perecederos y ella no podía abusar de eso. 

Así pasó el tiempo, conversaron de muchas cosas, se pusieron al corriente. Con el paso de los días viajaron juntos a Argentina a hacer la campaña publicitaria de Lanys collection.

... End story.


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CONVERSATION

3 ya son Blogger@s:

  1. Bueno hasta aquí llegó la historia entre Magnolia, y Sebastián...Espero les haya gustado leerla, tanto como a mí escribirla...

    Viviana Acosta R.

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  2. Que linda historia, me encantó!!!!
    :D

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  3. A mi me encanto, me imagine todo, fue como una mini serie :) el final es muy top. Que bueno que se quedaron juntos, increíble como el destino los junto, los separo y los volvió juntar, espero sigan así en mi imaginación y en la tuya :) gracias

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