La Mala del Paseo Parte II

Por Katie Bro desde Colombia

¿Será que después de 4 años de amistad, ese par de amigas que conocimos en la primera parte de, la mala del paseo, al fin se reconciliaron? En este nuevo post, sabremos que pasó con esa historia. 

Después de no ver respuesta a los mensajes que le envié, entendí que por algún motivo ella decidió alejarse; un día estando en la universidad, me llama mi mama a reclamarme por algo que le llegó a sus oídos, no voy a entrar en detalles, pero era tan grave que, hasta me advirtieron que de ser cierto, me tendría que devolver a mi casa y no me ayudarían más con mis estudios universitarios; indagando de donde pudo salir ese comentario malintencionado, me di cuenta que el autor fue el noviecito de mi “ex mejor amiga” al parecer, la última conversación que tuve con ella, ocasionó que él se molestará conmigo, a tal punto de que quiso inventarse ese chisme y hacerlo llegar estratégicamente a mi madre por medio del novio de una prima, una total inmadurez, sí, ya sé que dirán que todo esto parece una telenovela, pero en realidad fue así.

Luego de eso y después de que pasó un tiempo, mi ex amiga me buscó varias veces como si nada hubiera pasado, pero esta vez fui yo la que me alejé; que si ¿fue por orgullo? En parte sí, pero principalmente fue porque me sentía herida, hasta hoy, no sé si ella estuvo al tanto de lo que pasó, pero yo sentí que fue así. Siguió pasando el tiempo, y con él llegaron momentos difíciles en mi familia, momentos que me dejaron muchas enseñanzas, una de ellas, “saber perdonar y no amargarse el rato por cosas insignificantes” y no digo que todo lo que pasó fuera insignificante, pero si aprendí a valorar más las cosas.

Fue así como un día, en el que ella me volvió a saludar (y, luego de otra conversación fallida en la que ella me pidió disculpas en lo que me hubiera ofendido), yo decidí hablar con ella, decirle que olvidáramos el pasado, que la perdonaba y que una amistad de tanto tiempo no se podía abandonar; me sentí liberada y en el fondo alegre de retomar esa amistad.

Después de otros sucesos tristes en mi vida, me di cuenta de que podía volver a contar con ella, pero aunque pensé que las cosas serían como antes, ya nada fue igual, nos saludábamos cada vez menos, a tal punto de que, hoy en día no hemos vuelto a hablar. Pese a eso, tengo la conciencia tranquila, porque sé que hice lo posible para que esa amistad volviera a funcionar. De las experiencias se aprende y aunque ya no creo en las “mejores amigas” si pienso que podemos encontrar personas valiosas en nuestro camino, que estarán a nuestro lado incondicionalmente



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