¿Vale la pena ARRIESGARLO TODO POR AMOR?

Por @darlynjara desde Chile


Cómo saber… ¿cuánto arriesgar por una nueva relación? Cómo saber si… ¿estás en la misma sintonía con esa persona? Ese momento que hace que pienses en él... ¿qué hace?, ¿piensa en mí?, ¿valió la pena? Son tantas preguntas.


Esta historia comienza casi como novela. Dos personas se conocen en un lugar particular por una ocasión especial, ambos con sus relaciones respectivas y, a la vez, lo suficientemente desgastadas como para considerar en mirarse más allá que como amigos. Comienza la amistad, largas conversaciones y los coqueteos respectivos. La ansiedad y locura al pensar que sus actuales parejas pudieran encontrar algo que no corresponda, es lo que hizo que de a poco el juego se convirtieran en realidad.

Por esas cosas del destino, la vida nos unió lo suficiente como para que ese coqueteo ya no fuera solamente eso, sino más bien algo más concreto y “serio”, arriesgando todo por el otro, dejando todo atrás, incluyendo a nuestros actualmente ex y comenzar algo nuevo, pero juntos.

Por un lado, ideal encontrarse con alguien que te hace sentir nuevamente especial, con deseos de abrazar, besar. encontrarse con alguien que cumple con el estándar de hombre de tu gusto, personalidad, atractivo. Sin pensarlo más te atreves a arriesgar todo por amor. Nuestra historia es casi como la canción de Arjona "Tarde", donde te encuentras a esa persona pero ya tenías a otra a tu lado. Sin embargo, nada nos importó. Pensamos en lo bien que nos sentíamos juntos, involucrando día a día más sentimientos, emoción y cariño por el otro. Sin duda es lo más adrenalínico que he hecho por alguien, es una locura de amor.

Nuestra relación hoy se basa, precisamente, en las constantes ganas de estar con el otro. Actualmente vivimos en ciudades distintas y esto hace que nazcan un montón de dudas. ¿Valió la pena arriesgarlo todo? El fuego ha bajado, ambos volvimos a la realidad y pensamos en lo inestable que es esta situación -prácticamente cuelga de un hilo- y me hace recordar lo que era mi relación anterior, algo sólido y real.

Sea como sea que vaya pasar en esta nueva aventura, me arriesgué y eso es algo que debo enfrentar. No me arrepiento de lo que pasó ni de lo que hice. Seguí mi instinto y tengo las fichas tiradas al apostar a que lo que sucederá, es lo que está destinado para mí.

Como dicen por ahí, vale más arrepentirse de lo que se hace a lo que no se hizo, por lo menos de las experiencias se aprende, siempre hay que ver el lado bueno de las cosas…



CONVERSATION

3 ya son Blogger@s:

  1. Te encuentro razón, pocas personas pueden decir que se la jugaron. Pero ten en cuenta que una relación a distancia no es fácil, el mundo está tan flojo como para invertir esfuerzo y ganas en algo que se tornará difícil, hay que ponerle ganas. A lo mejor si resulta si lo ves desde otra perspectiva.

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  2. Creo que si te atreviste a dejar tu relación anterior, no era algo "sólido y real" co o lo plantead. Si hubiece sido así, jamás hubieces tenido una duda. Si dudaste, tambaleaste,bte atreviste y arriesgaste, significa que tu anterior relación tarde o temprano iba a morir, así que no perdiste nada, simplemente, apresuraste lo que la vida iba a hacer un poco más adelante.
    Cuando se arriesga nada se pierde, todas las experiencias de vida son ganancias. Y aunque este nuevo amor no resulte, lo comido y lo bailado no te lo quita nadie. Suerte en lo que viene. Besitos

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  3. Bueno, aquí tengo que decir, que mientras estás con esa persona, merece la pena. Pero después... Yo tuve una pareja (el famoso barrigón de la zona VIP cuya madre quería que se juntara con alguien de la misma ciudad y a poder ser de mayor clase social que él), y sí entones tenía que ir todos los fines de semana a dónde él vivía, porque yo no tenía coche y me costaba dos horas y media llegar hasta la casa de susodicho.
    Así estuve, desde que le conocí, 6 años de mi vida... Pero claro, estaba a gusto con él.

    El problema surgió cuando abrí los ojos, y el último año le pedí, que por favor viniera él a por mí. Entonces comenzaron los morros, las broncas, el por qué hacíamos los mismo siempre... Y ahí me dí cuenta, que el susodicho no quería venir donde yo vivía porque era un "barrio de obreros" para él.

    Entonces, ¿mereció la pena para mí estar tanto tiempo con él? Sí y no...
    Sí, porque le quería en ese momento. No, porque cuando le descubrí su mala leche (aunque yo ya sabía que él no me quería de verdad), dije hasta aquí aguanto y si él decide dejarlo que sea él y nadie más que él.
    Lo que se hubiese merecido fue que no hubiera salido con él ni un solo día, es más no haberlo conocido. Ni él haberme conocido a mí tampoco, porque para eso valgo yo más que nadie.

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