Contagiándome con la fiebre del Mundial

Por Katie Bro desde Colombia

Reconozco que no me gusta el futbol, pero acepto que ya estoy contagiándome de la fiebre del Mundial. No sé si sea el hecho de que hace 16 años que Colombia no iba a un Mundial o el ver a mi familia, allegados y demás gente en las calles, apasionados con su camiseta tricolor, y ver toda la fiesta que gira en torno a este acontecimiento deportivo. Pero sea cual sea la razón, puedo decirles que, esta chica antifutbol, ya se puso la camiseta.







Yo, de futbol, poco sé. En el colegio nunca quise practicarlo, siempre pensé que era un deporte para "machos"; no soy machista, pero eso de que por un balonazo te dejaran moretones en las piernas u otras lesiones que te podían ocasionar los jugadores, no iba conmigo. Claro está que, hay una diferencia entre tener un gusto por jugarlo, a amar verlo; no todos los que lo ven, lo juegan, y viceversa. Pero en mi caso, ninguna de las dos me llamaba la atención.


En toda mi vida, solo he ido una vez a un estadio; y aunque fue para acompañar a un amigo, debo reconocer que ese día la pasé muy bien allí. La emoción que se siente al ver vibrar a toda la "hinchada" con tanta dicha, ante cualquier anotación, fue algo que no esperaba disfrutar tanto.

Por supuesto, este año no estaba en mis planes seguir de cerca el Mundial de Brasil, pero cuando mi mamá llegó con la camiseta de nuestro equipo, como obsequio; y al observar cómo todo el país se congregaba con tanta emoción, a ver el primer partido de nuestra selección, no pude dejar a un lado mi sentido patriótico. Decidí ponerme la camiseta y salir a un bar con amigos, para disfrutar del partido.

La experiencia fue más que satisfactoria; no sólo por el resultado (3-0), si no porque la pasé muy bien al son de unas cervezas, el sonido de los pitos (silbatos), más los gritos y manifestaciones de alegría tras cada gol. Y ni se diga del ambiente después de la victoria, parecía que hubiésemos ganado ya el Mundial. Las calles estaban infestadas de caravanas de motos y carros con sus banderas. La gente hizo de la celebración, todo un carnaval; emocionados, echando maizena (harina), espuma y agua.

Estoy segura de que, después de este Mundial, el futbol no me va a gustar más que antes; pero sí sé que estaré apoyando a mi equipo con toda. Soñar no cuesta nada, ya estoy deseando ver los próximos partidos y que vengan muchas victorias más.


Y ustedes, ¿ya están contagiadas con la fiebre del Mundial?



CONVERSATION

1 ya son Blogger@s:

  1. Creo que a todas nos pasa, yo tampoco soy fan pero no me pierdo los partidos de la selección. Ha sido muy emocionante, reconozco que he llorado en los partidos de Chile y me he emocionado mucho. VAMOS A GANARRRRRR!,,

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