Lo que extraño de ser profesora

Por ClaU desde Chile 

Tenía dos opciones cuando salí de cuarto medio, estudiar periodismo para ser escritora de deportes o ser profesora de educación física. Finalmente opté por la segunda y la verdad es que no me arrepiento, es más, ahora que dejé de hacerlo lo extraño.
Elegí ser profesora porque quería enseñar, quería sentir que estaba ayudando a cambiarle la vida a alguien, y sí, puede sonar un poco egocéntrico, pero en realidad es eso lo que hace un buen profesor, ese que deja algo más allá de sus clases en sus alumnos, ese que uno se lo encuentra muchos años después y lo recuerda con el mismo cariño de cuando lo vio en el colegio por última vez. Obviamente mi objetivo principal era enseñarles deportes y actividad física, pero siempre quise inculcarles algo más; vocabulario, hábitos saludables, demostrarles que por medio del deporte podían conocer el mundo, entrar a la universidad con una beca, tener un lindo físico para el verano y tener una actitud frente a la vida mucho mas positiva y llena de endorfinas.

Por cosas de la vida, dejé de hacer clases pero nunca he dejado de tener mi alma de profesora; si salgo a andar en bicicleta con mis amigos me preocupo por que lleven casco, les voy dando tips para que no se cansen tanto o les explico la forma correcta de poner el asiento. He enseñado a la mitad de mis amigas a andar en patines y algunos pasos de baile, a todos mis sobrinos los tengo haciendo ruedas y vueltas gimnásticas desde que aprenden a caminar. Creo que lo de ser profesora, por más que uno deje la actividad, no se pierde nunca. Y lo de hablar fuerte es inevitable, tanto años con música fuerte o en un patio enorme donde debían escucharme todos ¿qué profesora de educación física habla en voz baja?

¿Qué extraño de ser profesora? Los abrazos sinceros de los niños cuando me veían llegar; esos detallitos como la flor cortada del jardín, los regalos del día del profesor, la tenida de buzo y zapatillas, las clases en el patio donde me ponía a jugar a la par con las niñas, cuando después de estar meses haciendo una coreografía, veía a mis alumnas bailar en la presentación de fin de año.

Creo que también elegí ser profesora porque me tocó conocer a grandes personas en mi vida escolar que me motivaron a seguir una carrera similar; también hubo otras terribles, pero de esas ni me acordaré.  Paradójicamente mis profesoras de educación física no  fueron  ningún modelo a seguir, pero por lo mismo decidí no ser como ellas.

Y ustedes, ¿qué recuerdos tienen de sus profesores?
¿Cómo eligieron su profesión?



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