The Man in the High Castle, la nueva serie de Amazon

Basada en el libro del mismo nombre de Philip K. Dick, The Man in the High Castle es una distopía sobre cómo sería el mundo si las Potencias del Eje hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial. Ambientada en los años 60 en Estados Unidos, la serie muestra al país americano dividido en dos; el este, Nueva York y alrededores, perteneciente a los nazis, y el oeste, California y la costa, a los japoneses. El centro del país es considerado “zona neutra”, y quienes viven ahí se encuentran en algo así como una versión moderna del Viejo Oeste, donde abunda la violencia y no existen las leyes.



Como en todo sistema opresivo, en esta “América nazi” también existen los rebeldes; movimientos clandestinos, en este caso ciudadanos norteamericanos, dedicados a intentar desestabilizar el sistema y derrocar a los invasores. Juliana Crain (Alexa Davalos) se une por accidente a uno de estos grupos cuando recibe un filme prohibido que muestra una realidad alternativa donde los Aliados ganan la guerra y occidente vive libre. La serie muestra un paralelo entre la nueva misión revolucionaria de Juliana y los conflictos políticos entre Japón y los nazis, que amenazan con iniciar una nueva guerra mundial.



The Man in the High Castle es una serie única en su género y por eso mi recomendación es verla. Sin embargo, es necesario decir que la trama es floja, hace uso de las coincidencias (Deus ex machina) de manera excesiva y cae en lo inverosímil. Las actuaciones son, en general, buenas, aunque el elenco es bastante estereotípico – el actor que hace de “nazi malo” siempre hace de malo y el cazarrecompensas tiene expresión de matón permanente. Pero a pesar de sus fallas, The Man in the High Castle es entretenida y consigue transportarnos a un universo paralelo donde los norteamericanos de California son minoría y sus costumbres son consideradas “étnicas” por la mayoría japonesa.


Trailer



Como dato rosa les cuento que la publicidad para esta serie causó controversia en Nueva York cuando, de un día para otro, los asientos del metro aparecieron decorados con una bandera americana/nazi:




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