¡Cantemos, Bailemos!


Recuerdo que fue un día hábil de la semana, que salí apurada y un poco atrasada del departamento para llegar a la universidad. Trataba de encontrar un buen playlist para hacer más grato el camino, y para que el día frío y nublado no me quitara energías. 

Y comencé a caminar por la solitaria calle que me llevaba al transporte público, cuando de pronto fijé mi mirada a la cuadra de enfrente y ví algo que no se ve todos los días. Un tipo joven iba caminando junto a un perro, pero en verdad no caminaba como lo hacía yo en ese momento, si no que lo hacía bailando.



Todo era una coreografía, una secuencia que no pude descifrar. Avanzaba dos pasos en puntillas, tipo bailarina, daba una vuelta y seguía con tres pasos más, pero con mayor velocidad. Y al mismo tiempo el perro lo seguía saltando. Pude ser espectadora, de tal manera original de desplazarse por la vía pública, en gran parte de mi trayecto, hasta que mi apurado paso me hizo perderlo de vista.

Fue ese evento el que en un día gris, me hizo seguir con una sonrisa en mi cara. ¿No sería genial que la vida fuese un musical? De pronto recuerdo esa pregunta por parte de una profesora de un ramo de investigación. ¿No sería genial que estuviésemos en una conversación y la siguiéramos con un poco de canto y baile? Cuando nos compartió esa interrogante sólo pude pensar: “No, me cargan los musicales… ¡qué cuestión más ridícula!”. Pero luego de presenciar tal escena, no pude quitarme las ganas de bailar y cantar lo que iba escuchando en mi mp3, y sentí una envidia por el sujeto que se expresaba libremente en la calle. En ese momento quise que el mundo fuese un musical, para poder expresarme artística y públicamente sin que nadie me juzgara. ¿Nunca lo han pensado? Si no lo han hecho, estoy segura de que es porque no han visto a un sujeto viviendo su musical, sin vergüenza alguna.




CONVERSATION

6 ya son Blogger@s:

  1. genial, me encanta, siempre estos personajes nos divierten mucho, como los cantantes públicos, esos que andan en la calle con audífonos cantando a todo chancho
    XD

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  2. jajajajaja ese es otro tipo de gente freak que me deja feliz... siempre me he preguntado si algún día podré abrir mi boca y cantar públicamente lo que estoy escuchando en mis audífonos... pero son pocos los capaces de semejante acto.

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  3. Amo a la gente loca/feliz!!! Debo confesar que me debo a mi público y canto cuando camino con mis audífonos enormes (no tanto como los de DJ, pero grandes al fin). Todos me miran y los imagino aplaudiendo (una muestra de mi infinito ego y no de mis cualidades vocales). Bailo poco, pero lo hago a veces en la calle, cuando todos caminan/corren. La verdad es que le tengo poquito miedo al ridículo y la vergüenza se fue con la virginidad... ustedes comprenderán que no las volví a encontrar.
    AMO LA GENTE LOCA!!! ya dije eso?
    @la_papio, has pensado en seguir esa mística coreografía y divertirte con ese personaje tan alucinante? debe ser liberador... has sacado una sonrisa de mi boca en día lunes AM, se agradece.

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  4. Lo curioso es que nadie lo hace para no parecer raros, pero si hay tanta gente que quiere hacer eso, entonces no es tan raro... o si? Quizas si todos se atrevieran a hacer lo que sienten se darian cuenta de que la mayoría piensa de la misma forma y los que se creen raros son en realidad la mayoría, o sea los "normales".

    Lamentablemente yo estoy en el otro extremo, el de los que no nos gusta bailar, de hecho podria decir que no se bailar. El problema es que tambien eso pasa a ser raro cuando todos bailan, por ejemplo en una fiesta uno termina siendo el bicho raro porque no baila como el resto.

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  5. Te entiendo, la gente que no baila siempre es mirada así, aunque a veces con un copete igual empiezan a bailar, ajjaja
    Rocío, sí lo he pensado pero creo que lo dejo para mis ratos de soledad, o cuando salgo con mis amigas :)

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  6. Me encantaría q la vida fuese un musical, y creo q de alguna manera uno puede optar por vivirla como tal, poniéndole un poco de chispa, emoción y dejando entrar a la locura, pues como dice William Blake: "si el hombre persistiera en su locura, se volvería sabio"

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