Fail del follón terapéutico


Esta columna podría contener material sexual explícito, inapropiado para menores de edad.

Si mis vivencias funcionaran, me haría millonaria escribiendo libros de autoayuda y ustedes no se reirían conmigo (o de mí) en este blog. En mi última entrada les hablé sobre el "follón terapéutico", en como un sexo sin compromiso y sin amor podría ayudarnos a salir del luto y la pena de una ruptura. Bueno, para la vida las recetas no existen y toda regla tiene su excepción.



Ya alguna vez conté sobre El Que Espera, aquel hombre que al poco de conocer, yo juré sería el padre de mis hijos, mi compañero de vida y el fin de mi vida licenciosa. También les conté del fin de esa historia, resultó ser inmensamente doloroso, cuando te alejas de alguien sabiendo que él aun te quiere parece que el luto se torna eterno, el amor o desamor debería ser lo único "decidor" en esas historias hechas por dos.

Así pasé muchos días esperando que él se apareciera en mi puerta sin explicaciones y con un gran beso que nos devolvería el "nosotros", luego de su viaje en solitario donde él esperaba encontrar varias respuestas. Me entero que volvió a Chile, y yo ansiosa creyendo que una de esas respuestas sería su amor por mí. Pasaban y pasaban los días y yo no veía su sombra detenida en mi umbral. Volvió a Chile, pero comprendí que no iba a volver a mi vida. Decidí asumir y vivir el luto, lloré, me desgarré y litros de lágrimas después comprendí que ya era tiempo de volver a ser esa cochina Yo que adoro. 

Lo primero era reactivar la lista de contactos y enviar mil mensajes calentones a medianoche. El "estaba soñando contigo" nunca falla. Nunca les dices si era una pesadilla, o soñabas que ellos se convertían en cerdos, pero siempre juran que era un sueño erótico. Lamentablemente esta vez el club de fans no estaba tan disponible y yo, acumulaba cada vez más calentura que necesitaba ser saciada. A veces las cosas no hay que buscarlas y la vida las trae cuando deben llegar. Sin esperarlo, una madrugada recibo un llamado telefónico de un vecinito que lleva varios años saciando mis más perversas necesidades. Le dije que estaba disponible y al par de minutos se aparece en mi casa.

Yo creí que aquel follón me iba a hacer volver a sentir hermosa, deseada, que el orgasmo iba a dejar mi piel suave y mi pelo brillante. Lamentablemente, susodicho venía con unas copas de más, así que no hubo un discurso seductor, además de que sus antes gráciles movimientos de tornaron torpes y nada placenteros. Sexo: 1 - Orgasmos: 0. Pensé que después de aquella desilucionadora performance amatoria al menos tendría los abrazos y arrumacos que siempre me daba, para mí no hay nada mejor que despertar desnudos y abrazados, pero compromisos al día siguiente le impedían pasar la noche conmigo. Bueno, al menos me quedaba una breve conversación de la que siempre disfruto, pero cual sería mi sorpresa que entre aquellas palabras me entero que mi adorado salvador ahora tenía novia, y yo sin saber, estaba siendo "la otra". 

Después del que debía ser el polvo que me devolvería las sonrisas, me sentía incluso más sola que la noche anterior. Todo empeoró a la mañana siguiente, cuando miro mi celular para ver la hora y me encuentro con un mensaje de El Que Espera "Hola, cómo estás". ¿Cómo podía estar? Justo cuando decidí dejar de esperarlo y sellarlo con una noche de sexo vulgar, aparce de la nada. Cuando me despierto desnuda y aun llena de semen de otro hombre vuelve el que quise sería el amor de mi vida. ¿Cómo podía estar? Me sentía sucia, una traidora, indigna de su amor. El follón que me salvaría de mi desgracia solo me hundió más en el lodo. Había abandonado el celibato auto impuesto para esperar al que quería fuera mi amor y, me había ensuciado con el que es un buen hombre, pero que me dio una experiencia lejos de ser enriquecedora o sanadora.

Todos aquellos sentimientos sucios hacía mí los volqué en El Que Espera. Lo odié por volver a mi vida, lo increpé por no amarme, lo maldije por todo lo que sin querer hizo mal... dije mucho, pensé poco. Él no tenía la responsabilidad de que yo me sintiera una traidora, no tenía parte en el sexo lleno de culpas de la noche anterior. Al día siguiente me disculpé y al par de días, también, pero el daño ya estaba hecho y hasta hoy no ha vuelto a hablarme.

Algunos días después yo no dejaba de llorar y sentir un peso en mi alma. Pasé la medianoche llorando y decidí que algo debía cambiar. Eran las 00:01hrs de un 21 de septimbre. Ese era el día que comienza la primavera, el día que decidí me llenaría de luz y flores junto con ella. Aquel día decidí dejar de llorar, dejar de esperar a El Que Espera, decidí volcar mi amor en mí misma. Cambié mi color de cabello, decreté que encontraría un buen trabajo (y lo hice), ese día entendí que puse de mi parte al quererlo y pedir honesto perdón por mis errores, ese día quemé los puentes que me dirigían al pasado, ese día sequé mis lágrimas, y no han vuelto a brotar. Desde ese día acabó mi luto y ya no espero a nadie. Desde ese día todos mis revolcones han sido absolutamnte placenteros y ahora sí terapeúticos.

El follón terapéutico no es mágico, aunque pudiera parecerlo, un pene no es una varita mágica, la magia está en nosotras, en decretar, en tomar decisiones, en amarnos. Y un polvo puede ayudar o, a veces, hundirnos más, la diferencia la hace la mente y el corazón, que ambos decidan honestamente sanarse.

Con esta entrada no quiero deshacer lo que dije en la anterior, simplemente, quiero dedicársela a aquella lectora anónima que en su comentario expresó cuánto necesitaba ese follón, pero había algo en ella que se lo impedía. Querida mía, nadie mejor que yo entiende los dolores de las rupturas, cada cosa a su tiempo, hay corazones que sanan más lentos que otros, hay piernas que necesitan más amor que otras para abrirse. Tómate tu tiempo, no cojas por coger, folla cuando lo sientas, cuando las entrañas te lo digan, cuando sientas que es TU tiempo. Ánimo, todo pasa, lo bueno y lo malo, siempre pasa.

Si quiere leer sobre mi anti-terapia del follón terapeútico lea aquí. Y una canción melancólica para esos Amores Incompletos.


Si quiere conocer a El Que Espera, lea aquí el inicio, fin y mi última petición. Y para ti querido mío, Despídete Con Un Beso de Los Tres.





CONVERSATION

3 ya son Blogger@s:

  1. Churrito! Eres tan impredecible que me enredas jajaja pero tienes razón, no es tan fácil usar el sexo como terapia, primero hay que elegir bien con quien y sobre todo saber cuando hacerlo pa no meter la pata y arrepentirse después... a quien no le ha pasado? :p

    Aunque pienso que eres una excepción a la regla por esa parada liberal que tienes... siempre muestras un poco de ese sentimentalismo e idealismo de todas las mujeres... que ternura jejeje

    Me dió gusto leerte nuevamente, hasta tu próxima entrada.

    Besos ;)

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  2. Si, la verdad puedo ser bien cochina y open mind, pero al final del día igual tengo útero y estoy plagada de hormonas. Hay cosas que no podemos evitar.
    Te cuento algo... soy libra. La balanza no es el equlibrio perfecto, es la constante búsqueda de éste, viajando a extremos, sin llegar nunca a encontrarlo.
    Me da ternura que me encuentres tierna jajaja y me encanta que me comentes, pero sobre todo, que me leas.
    Te voy a hacer presidente de mi fans club jajaja
    Muchos besotes

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  3. Churro! soy la del post awwwww me han llegado tus entradas... sigo entrampada sin poder tener el sexo terapéutico y no porque sea cartucha y tenga que solo tener sexo con amor ... de hecho nunca me había pasado algo asi... así que creo que por ahora es mejor esperar

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