Carta de amor segunda parte

El fin de semana me dediqué a limpiar mi PC y dentro de una carpeta encontré otra carpeta que decía "él". Al abrirla había algunas fotos y un montón de archivos en Word que en algún momento le había entregado a mi amado (y también otros que nunca leyó); dentro de todos esos documentos había uno que tenía por título "dicen que las casualidades no existen...". Al leerlo, recordé inmediatamente que ese era el archivo que creí perdido y que es la continuación de la carta que publiqué hace algún tiempo: Carta de papel de amor y despedida. Aquí va la continuación:


"Después de tanto tiempo tenemos claro cómo somos de maneras separadas, ya tenemos nuestras mañas, nuestras costumbres, nos hicimos adultos cada uno por su lado, ¿será ahora el momento de estos dos niños que se conocieron a los 20 siendo unos “cabros chicos”? ¿Será que ahora, a los 30 y tantos, estamos listos para probar ese dulce noviembre (o febrero, o marzo) que tantas veces te pedí?

Por mi parte te puedo ofrecer una casa con las puertas siempre abiertas, mi compañía incondicional cuando la necesites y mi ausencia cuando te haga falta estar solo. Te prometo no revisar nunca nada tuyo aunque lo dejes al lado mío sin clave ni contraseñas, te aseguro tu espacio para tus juntas con amigos y para tus partidos en alguna liga sub40. Te ofrezco ser tu fans incondicional de los equipos que entrenes y si no te gusta que te vaya a ver, prometo ver tus partidos por TV y comentarlos cuando llegues. Te ofrezco la orilla de mi cama y despertarte en las mañanas a la hora que tú me digas. Te prometo vestirme sexy y bailar sólo para ti cada vez que quieras, me comprometo a no beber si tu lo haces y a manejar de regreso desde donde sea que estemos. Te prometo honestidad al límite de que creas que no te quiero, prometo siempre decirte si tienes una mancha en la polera o si no te combina alguna tenida (ten claro que la honestidad siempre es por querer lo mejor para ti y que el sólo alabar no es símbolo de amor sino que de no querer evitar peleas). Te juro fidelidad y lealtad absoluta y no publicar nunca una foto de nosotros en ningún medio virtual.

Por tu parte, te pido que instales whatsapp porque quiero contarte cuando me pase algo emocionante o enviarte una foto cuando vea algo que me haga acordar de ti. Quiero que te dejes hacer cariño sin límites, que me dejes darte un beso suave e inocente después de tener sexo y cuando nos saludemos. Quiero que me cuentes tus penas y si quieres llorar que no sientas vergüenza de hacerlo conmigo. No quiero que me mantengas ni que te conviertas en mi chofer porque tengo mi trabajo y también mi auto, pero sí me gustaría que de repente me hagas un regalo sin motivo (como yo también lo haría) o que aparezcas de la nada y me digas “te vengo a buscar”… Quiero que no me mientas nunca y que si aparece otra, por ahí, no use mis horas ni mi prioridad, quiero ser la titular, caminar por el mall y que si nos encontramos con alguien nos presentemos, quiero que nos sintamos orgullosos uno del otro. Y, por favor, si un día se te ocurre casarte quiero que sepas desde ya que me rehúso a usar vestido blanco y a una fiesta con 1.000 personas, quiero que aguantes con hidalguía las bromas iniciales de “siempre se supo que ustedes dos se quedarían juntos” o de “tanto que la revolvieron y terminaron juntos igual”. Quiero que cuando estés aburrido en algún lugar sólo me aprietes la mano y yo saber que tengo que decir “nos vamos”.

El amor de la vida no es sólo el que se concretó sino el que se sintió de esa manera, por segunda vez te digo que tú serás siempre el de la mía y que el concretarlo de una vez por todas está solamente en tus manos… Ya sabes lo que ofrezco y lo que pido, ahora es tu decisión saber si realmente hubiese funcionado o no.

¿Qué es lo peor que podría pasar de hacerlo realidad?".



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